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22 may 2018

ENTREVISTA





NOTICIAS
21 de mayo de 2018

Cuando las universidades tienen la palabra, la caja boba se colma de sentidos. Aquí lo explica un especialista de la casa: Daniel González.




En tiempos de híper concentración mediática, con programaciones empobrecidas y despidos a la carta, la TV Pública debilita su imagen tras el robustecimiento que había cosechado durante los años anteriores. Sin embargo, en medio de la tormenta, Daniel González redobla la apuesta y continúa soñando con una comunicación social distinta; con más protagonismo de las universidades en la producción de nuevas discursividades; y bajo una única premisa: democratizar la palabra, incluyendo a los sectores, temáticas y enfoques históricamente invisibilizados. 

15 feb 2017

R.W.F


14 de febrero de 2017

LA BERLINALE RESCATA UNA MINISERIE QUE RAINER WERNER FASSBINDER HIZO PARA LA TV EN 1972

Lucha de clases en la pantalla chica

Olvidada por 45 años, Ocho horas no hacen un día quizá sea la primera, sino la única, telenovela de inspiración marxista de la TV occidental, en la que Fassbinder aprovechó las posibilidades del medio para hablar de la clase trabajadora.


Los personajes centrales de la telenovela de Fassbinder son operarios de una fábrica. 


Página12 En Alemania - Desde Berlín

A comienzos de 1972, Rainer Werner Fassbinder tenía apenas 26 años y en sólo tres había filmado quince largometrajes, que finalmente empezaban a ser reconocidos por la crítica y los principales festivales internacionales, a pesar del rechazo inicial que había provocado –aquí mismo en la Berlinale– su opera prima El amor es más frío que la muerte (1969). Pero Fassbinder era plenamente consciente de que su cine -formalmente tan austero como sus presupuestos– era apreciado sólo por una élite: la misma burguesía a la que él no dejaba de cuestionar. Por eso, cuando la cadena de televisión Westdeutscher Rundfunk (WDR) le ofreció escribir y dirigir una miniserie para su catálogo de producciones familiares, tan populares en la TV alemana de la época, Fassbinder no dudó en aceptar la propuesta. El resultado fue Acht Stunden sind kein Tag (Ocho horas no hacen un día), una experiencia crucial y a todas luces insólita que en estos días, en una flamante versión restaurada, se ha convertido en el gran acontecimiento cinéfilo del Festival de Berlín.